Carta desde Chicago

Quienes creen que Valparaíso es epicentro mundial del desencuentro, la descalificación, y el pugilismo cívico se equivocan. Pregúntenle a Chicago.

Hace 5 años, el creador de La Guerra de las Galaxias ofreció a la ciudad de los vientos su gran legado, “El Museo George Lucas de la Arte Narrativa.” El proyecto contemplaba un edificio futurístico de 28 mil metros cuadrados con una inversión de US $370 millones donados enteramente por el magnate hollywoodense. El lugar escogido era un estacionamiento en las afueras del estadio de fútbol americano de los Osos de Chicago, adyacente al Parque Milenio, uno de los borde costeros mas famosos del mundo.

Extasiados y sin poder creer su suerte, el consejo municipal de Chicago aprobó el proyecto sin consulta previa a la ciudadanía. Este hecho alertó a varios lideres sociales, quienes se constituyeron como, “Los Amigos del Parque”.  El sueño de estos era utilizar el estacionamiento para extender el famoso borde costero de Chicago hacia el sur, con la idea de integrar el sector más pobre y socialmente complejo de la ciudad.

El alcalde de Chicago, famoso por su carácter combativo y frontal, subestimó a sus opositores. En vez de convocarlos a un dialogo abierto y sin condiciones, los descalificó. El circo de recriminaciones mutuas llegó a ser tan ridículo como lo era predecible.

Desde afuera, expertos mundiales no podían creer lo que estaban viendo. Arquitectónicamente, las diferencias entre las dos posiciones no eran insuperables. Existía la posibilidad de utilizar el subsuelo del estacionamiento, de tal manera, que permitía tanto la construcción del museo como la extensión del parque. Pero el debate se había encasillado  en un “todo o nada”. Sugerencias y alternativas no fueron bienvenidas. El Sr. Lucas desistió de Chicago como sede para su museo.

Tales episodios me recuerdan de las palabras de Walt Whitman (1819-1892), poeta y avatar de la democracia estadounidense: “¿Y Ud. cree, amigo mío, que la democracia existe solo para sus elecciones, para su política, para su partido? Se equivoca. La democracia existe para enaltecer, para enflorecer, para madurar la fruta que es la máxima expresión que nace de la interacción humana entre personas diferentes.”

Episodios como los de Chicago y Valparaíso me muestran que hemos olvidado, o tal vez nunca entendimos, las palabras de Whitman. La democracia no se ejerce una vez cada cuatro años. La democracia es una forma de ser. La democracia se ejerce todos los días.